Tendencias actuales con raíces históricas

Todo parece estar inventado en la moda moderna, pero muchas de las tendencias que hoy asociamos a los últimos años tienen raíces que se remontan siglos atrás. Los pantalones rasgados no son un fenómeno de los años 90, los piercings ya adornaban a damas del siglo XVII, y los corsés no eran exclusivos de las mujeres: los caballeros también los lucían. Así lo muestra Consuelo Sanz de Bremond en su libro Historia de la indumentaria española (Almuzara), un recorrido por la moda desde la Edad Media hasta el siglo XX que derriba mitos sobre la austeridad de Isabel la Católica y el sombrío vestuario de Felipe II.

Curiosidades del vestuario masculino

Aunque sorprenda, el término bragas aparece documentado en el siglo XII, refiriéndose a una prenda interior masculina, que no cambiará de género hasta el siglo XX. Los vaqueros rotos, famosos en los 90 gracias a David Beckham, tienen un antecedente en el siglo XV, cuando los cortes en las mangas de los jubones y en las calzas masculinas permitían mostrar la tela inferior de distinto color, una moda importada de Italia.

Incluso la chupa cheli tiene su origen en el XVII, como prenda semiinterior ajustada que evolucionó hasta convertirse en el chaleco del XIX. Por el contrario, los hombres metrosexuales no eran bien vistos en el XVI: afeitarse o usar cosméticos se consideraba una falta de masculinidad, y en el XIX la crítica recaía sobre los que lucían corsés y joyas.

Piercings y pantalones: tendencias con historia

Las modas siempre han provocado debates morales, señala Sanz de Bremond: «Cada moda esconde una revolución». Los piercings no son recientes: María de Portugal llegó a lucir hasta cinco pendientes en una oreja, y Isabel Clara Eugenia adornaba sus orejas con cordones de oro.

En el XV, la incorporación de la jaqueta y el jubón causó polémica al dejar las ajustadas calzas a la vista, mostrando una bragueta que algunos rellenaban con objetos para presumir de virilidad. Mientras, el pantalón femenino se introdujo en Europa y Estados Unidos a mediados del siglo XX antes de llegar a España, donde estuvo asociado a las milicianas durante la Guerra Civil. Josep Ferré fue pionero en proponer el traje de pantalón para mujeres, logrando que incluso las mayores se animaran a usarlo.

Desmontando mitos históricos

Sanz de Bremond también desmiente bulos sobre Isabel la Católica. Contrario a la creencia popular, la reina nunca dejó de asearse; la confusión viene de Isabel Clara Eugenia, quien mantenía una higiene menos frecuente durante el asedio de Ostende. Además, Isabel la Católica no era recatada ni sobria en su forma de vestir: sus escotes y el uso de sayas que dejaban los pies al descubierto causaban preocupación a su confesor, Fray Hernando de Talavera.

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